INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

La bibliografía científica respecto al eCig ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Existen cientos de estudios científicos publicados por importantes doctores en revistas de alto índice de impacto que están demostrando constantemente que la vaporización de los líquidos utilizados en estos dispositivos es varios órdenes de magnitud menos nociva que la inhalación del humo del tabaco tradicional.

Tales resultados en las investigaciones eran lógicos puesto que el eCig contiene 4 sustancias de común uso farmacéutico, cuyo calentamiento para la vaporización puede derivar en la aparición de algunos productos tóxicos en concentraciones mínimas y que no afectarían a la salud de los vapeadores pasivos (ver estudio 1 y estudio 2), mientras que el humo del tabaco tradicional, generado por combustión, contiene más de 4000 sustancias tóxicas de las cuales se han declarado más de 70 carcinogénicas.

Más de seis millones de personas fallecen cada año a causa del tabaco mientras que, tras 10 años de uso del eCig por millones de consumidores, no se ha demostrado caso alguno de enfermedad o patología provocada por su causa y, de hecho, los usuarios atestiguan mejoras notables en su salud derivadas del abandono del tabaco.

Tal es la efectividad de estos dispositivos que en países como Inglaterra ya se han realizado estudios profundos sobre su funcionamiento por parte de las instituciones sanitarias gubernamentales (ver estudio) y el sistema nacional de salud inglés se plantea prescribirlos para dejar de fumar (ver artículo 1), (ver ENTREVISTA A LOUISE ROSS) y (ver artículo 2). A su vez, en aquellos sitios donde se han prohibido o regulado de forma desmesurada, como en Nueva York, se han registrado nuevos incrementos en las tasas de tabaquismo (ver artículo 1, ver artículo 2 y artículo 3)

Así, cada vez más científicos, doctores de prestigio internacional y autoridades de salud pública se están posicionando a favor del eCig como una importante herramienta de reducción de daño y con un enorme potencial en salud pública (ver artículo). A continuación mostramos algunas de las conclusiones obtenidas en el e-cigarette SUMMIT 2014, la última cumbre sobre el cigarrillo electrónico celebrada en la Royal Society de Londres el pasado 13 de Noviembre, y a la que acudieron los mayores especialistas del mundo y autoridades en este campo:

  1. Declaraciones de Louise Ross, jefe del servicio para dejar de fumar del Sistema Nacional de Salud inglés. “Las tasas de éxito en el abandono del tabaquismo se han incrementado un 20% desde que el eCig ha entrado en escena”.
  2. Declaraciones de Clive Bates, reconocida autoridad de salud pública y director de Counterfactual, organismo consultor y de asesoría de salud pública internacional. “Una regulación excesiva expulsará productos realmente útiles para el abandono del tabaquismo fuera del mercado”. “La TPD (Directiva europea de Productos del Tabaco) es una ley miserable”.
  3. Declaraciones del Dr. Konstantinos Farsalinos, investigador del Centro de Cirugía Cardíaca Onassis, del Departamento de Farmacología de la Universidad Patras en Grecia y del Medical Imaging Research Center, del Hospital Universitario Gathuisberg de Bélgica. “Con el eCig, las toxinas más importantes de los cigarrillos se han perdido y la cantidad de las pocas que quedan se encuentra órdenes de magnitud por debajo”. “La reducción de riesgo con los eCigs, en comparación al tabaco, es al menos del 95%; probablemente del 99%”.
  4. Declaraciones del profesor Peter Hayek, director de la unidad de Salud y Estilo de Vida del Instituto Wolfston de Medicina Preventiva y Profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad Queen Mary de Londres. “No se han encontrado efectos adversos serios provocados por el eCig en ningún estudio”. “Decir que los eCigs son un 95% más seguros no es un reclamo médico; es una realidad”.
  5. Declaraciones de la Dra. Linda Bauld, Profesora de Salud Pública de la Universidad de Stirling,  Directora del Centre for Tobacco and Alcohol Studies (UKTAS) and Cancer Research UK. “La teoría de que el eCig es una puerta de entrada al tabaquismo en niños es justo eso; una teoría”. “El uso de eCigs entre los niños se limita a aquellos que ya fumaban y la tasa más alta identificada en todos los estudios es de un 2%. Hemos identificado muy poco interés en este grupo de población por los eCigs. Los niños ven principalmente los eCigs como una forma para que los adultos dejen de fumar”.
  6. Declaraciones de Robert West, profesor del University College de Londres, Director de los estudios del tabaco en el Cancer Research and Health Behaviour Research Centre de Reino Unido, Co-director del Centro Nacional para el cese del tabaco de Reino Unido y editor de la revista Addiction. “Con una estimación muy conservadora, los eCigs han salvado ya al menos 10.000 vidas”. “Muchos usuarios duales pasan más adelante al abandono total del tabaco”. “Los eCigs han superado a las Terapias de Reemplazo de Nicotina (NRTs) como herramienta principal para dejar de fumar, sin embargo, hace alrededor de un año, se observó un estancamiento en el uso del eCig, debido a los temores generados por algunas organizaciones de salud pública manipuladas por las grandes corporaciones, la desinformación en los medios y el informe de la OMS”
  7. Declaraciones de David Sweanor, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Otawa Canadá. Especialista en la interacción de las leyes y la economía con los retos de la salud pública. “Tenemos el deber ético de decir la verdad y muchos organismos de salud pública no están haciendo eso ahora. La gente es fundamentalmente intuitiva, no racional, están cegados por la ideología; tienden a tomar una posición basada en la emoción y luego eligen selectivamente la evidencia que respalda su posición. Los intereses creados están en todas partes. Muchas cosas que ahora se aceptan (por ejemplo, vacunas, alimentos manufacturados e incluso bicicletas) fueron vigorosamente criticadas originalmente -el miedo al cambio protege el statu quo-. La tergiversación de la ciencia debe ser evitada vigorosamente y debemos usar todos los medios sociales a nuestro alcance para expresar esta oposición”. “Las personas deben tener suficiente información para tomar una decisión informada”.
  8. Declaraciones de Deborah Arnott, Action on Smoking and Health (ASH), es una reconocida experta internacional en control del tabaco y forma parte del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS. “Hubo dos informes de la OMS, uno oficial y uno no oficial. El oficial fue más negativo, y por desgracia tiene la mayor atención. El no oficial fue más equilibrado, con el argumento de que los eCigs son a la vez una amenaza y una promesa. Sin embargo, la Comisión Federal de Comercio de la OMS salió con una conclusión puramente negativa, argumentando que los eCigs deberían ser prohibidos o regulados”.
Fuente 1 Fuente 2

Por otro lado, existen importantes y poderosas organizaciones de salud pública internacional así como algunas sociedades médicas de distintos países que, hasta el momento, se han posicionado claramente en contra del cigarrillo electrónico, lanzando una agresiva campaña en contra del producto. Si bien la mayoría de sus detractores reconocen que los vaporizadores son efectivamente menos nocivos que el tabaco, sus principales argumentos, sin entrar a valorar el potencial para salvar vidas, se basan en presuponer y/o afirmar que el eCig tendrá efectos negativos automáticos en la sociedad. A continuación se muestra el desarrollo argumental de ambas posturas:

A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido el organismo que mayor ferocidad ha demostrado en la campaña contra el eCig sin llegar a valorar su probable potencial como herramienta de salud pública. Autoridades de este organismo han llegado incluso a sugerir, contra toda evidencia científica, que su uso es más perjudicial que el tabaco (ver artículo) y otras tantas afirmaciones deliberadamente exageradas (ver artículo), como las observadas en su twitter oficial, cuyo efecto obvio sobre la opinión pública es el automático miedo al uso de estos dispositivos. Por supuesto, este organismo ejerce su poder influenciando y marcando las políticas de salud pública de la mayoría de los países. A continuación se muestra una captura del twitter oficial de la OMS:

Artículos y casos polémicos sobre la toxicidad del eCig han sido también publicados por algunos médicos, investigadores e incluso periodistas http://bit.ly/1rzjp6D; sin embargo, los principales argumentos sobre la toxicología de este producto, que han sido utilizados constantemente en la campaña de desprestigio, están ampliamente refutados en diversos foros científicos a disposición de toda la comunidad (ver página y http://e-researchfoundation.org/).

Algunos de estos argumentos incluyen errores científicos tan básicos como confundir un alcohol con un lípido (ej. caso de la presunta neumonía lipoidea), concluir que la simple presencia de una sustancia, sin determinar concentración, hace de un producto algo nocivo (ej. presencia de compuestos tóxicos en el vapor, que se encuentran exactamente igual en el aire de una gran ciudad o en los alimentos y agua que consumimos) o extraer relaciones causales sobre datos de experimentos que no han sido diseñados para ello (ej. el vapor contiene nitrosaminas, por tanto causa cáncer). La manipulación de alguno de los estudios, ha tenido que ser discutida incluso por sus propios autores  (ver estudio). Sin embargo, lo que en ningún caso puede negarse es el hecho de que, comparado con su control positivo natural: el tabaco, el eCig es infinitamente menos tóxico y, por tanto, menos dañino.<7p>

A pesar de la innegable evidencia científica, son sólo las opiniones de este último colectivo “antivape” las que se toman en consideración en los organismos de salud pública y legislativos, que definirán la regulación del uso de estos dispositivos a corto plazo. En otras entradas analizaremos las motivaciones que pueden haber llevado a dichas organizaciones a adoptar semejante postura en contra del eCig.

El posicionamiento férreo de ambos sectores, provape y antivape, ha desencadenado una dura batalla en el debate sobre las consecuencias que el eCig podría tener sobre el que es, probablemente, el mayor reto de salud pública al que nos hemos enfrentado (ver estudio 1 y estudio 2).

La batalla, pese a lo que pueda parecer, no se basa en la evidencia científica, pues  es una obviedad que ya ha sido demostrada sobradamente la baja toxicidad del producto en comparación con el tabaco. La batalla se centra realmente en las emociones, ideologías y prejuicios personales de uno y otro bando; en si se valora, o no, la vida de los fumadores por encima de su condición de adictos (ver artículo).

OMS: el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable y una de las mayores amenazas para la salud pública, ya que mata a casi 6 millones de personas al año en el mundo. Cada seis segundos muere una persona a causa del tabaco y la mitad de los consumidores actuales morirán por una enfermedad asociada al tabaquismo.

 Tomado de: Vapor y Ciencia

Gracias a la Doctora Carmen Escrig Llavata por permitirnos compartir sus publicaciones en nuestra página

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